
¡Dejen de perder dinero cada vez que baja la temperatura!
Seamos honestos: los espacios al aire libre se convierten en un verdadero infierno en cuanto hace frío. Probablemente hayan intentado usar esos grandes calentadores de aire forzado, pero en realidad son inútiles al aire libre. El calor simplemente se disipa. Usted paga por la electricidad, pero sus invitados siguen temblando.
Por eso usamos luz infrarroja de onda corta. En lugar de tratar de calentar el aire (que el viento se lleva rápidamente), la luz infrarroja actúa directamente sobre las personas. No importa si hay brisa; ellas sienten el calor en cuanto se sientan.
Aproveche al máximo su espacio
Si quiere que más personas ocupen esos asientos, necesita una “zona cálida” bien definida. Al instalar estos calentadores en el techo, el calor llega exactamente donde debe estar: directamente sobre los clientes. Además, recuperará espacio en el suelo. Ya no habrá calentadores voluminosos que ocupen espacio donde podrían haber mesas. Más espacio en el suelo significa más asistentes. Así de simple.
Lo mejor es que funciona de inmediato. No hay necesidad de esperar a que el área se caliente. La gente se siente cómoda de inmediato, lo que significa que se quedan más tiempo, piden bebidas adicionales y mantienen ocupadas las mesas durante la temporada alta de invierno.
Algunas advertencias
Antes de invertir mucho dinero, tenga en cuenta aspectos eléctricos. Estos dispositivos consumen mucha energía. Si intenta conectarlos todos a un mismo circuito, es probable que se rompa el interruptor justo en medio de la temporada alta de viernes por la noche. Eso no es bueno. Asegúrese de que su panel eléctrico pueda manejar la carga antes de comenzar a instalarlos.
Y en cuanto a la luz… Los emisores de onda corta son muy eficaces, pero pueden ser demasiado brillantes. Nadie quiere que una lámpara de calor ilumine directamente sus ojos mientras comen. Generalmente solucionamos esto inclinando los dispositivos o usando filtros para que el calor permanezca, pero sin que haya demasiada luz.
¿Vale la pena realmente?
La matemática es bastante simple. Si estos calentadores permiten que su terraza permanezca abierta durante diciembre y enero, el sistema suele pagarse a sí mismo en unas pocas semanas. No está comprando solo equipos; en realidad está recuperando espacio que de lo contrario estaría sin uso durante medio año.