
¿Por qué esperar a que la toalla se caliente?
Seamos honestos: los soportes para toallas tradicionales son lentos. Enciendes el aparato, esperas… y al final, la toalla sigue estando apenas tibia. Cuando se trata de diseñar vestuarios de alta gama o suites de hoteles de lujo, “eventualmente” no es suficiente. Queremos sentir esa sensación de comodidad y calor en cuanto salimos de la ducha. Por eso dejamos de depender del aire caliente y comenzamos a utilizar tecnología de onda corta infrarroja (IR).
El secreto: el calor radiante
La mayoría de los calentadores intentan calentar toda la habitación para que la toalla se caliente. Eso es una pérdida de tiempo. En cambio, nuestros calentadores IR utilizan un filamento de tungsteno ubicado dentro de un tubo de cuarzo. Piénsalo como una bombilla, pero para producir calor. En cuanto se enciende el dispositivo, emite energía que viaja a la velocidad de la luz. No le importa el aire frío de la habitación; va directamente hacia las moléculas de agua presentes en la tela. No se está calentando el aire, sino la propia toalla. Es rápido. Muy rápido.
Los detalles técnicos
Diseñamos estos dispositivos para que se enciendan al instante. Al concentrar la energía en un área pequeña, el filamento alcanza su temperatura máxima casi de inmediato. Dependiendo de si se utiliza 110 V o 220 V, ajustamos la potencia para asegurarnos de que esté lo suficientemente caliente, pero aún así seguro. Y usamos vidrio de cuarzo por una razón. Si se utiliza vidrio barato, en cuanto la toalla fría y húmeda toque el tubo caliente, todo se romperá. El cuarzo puede soportar esos cambios térmicos sin dañarse.
Los problemas posibles (y cómo solucionarlos)
El problema es que este tipo de calor intenso ejerce mucha presión sobre el equipo. Primero, no se puede escatimar en los cables. Si los cables no están diseñados para manejar la corriente máxima, habrá caídas de voltaje, y se perderá esa sensación instantánea de calor. Luego está el muro. Como el calentador se calienta muy rápido, no se puede fijarlo directamente al muro. De lo contrario, se dañará la pintura del muro. Utilizamos soportes térmicamente aislados para separar el calentador del muro. Es un detalle pequeño, pero marca la diferencia entre una experiencia de lujo y un muro dañado. Se obtiene el calor instantáneo, y el edificio permanece intacto. Ganancia para todos.