
Un almacén permanece frío durante mucho tiempo después de que el sol se ponga. El calor asciende y es absorbido por los techos, mientras que el suelo sigue estando frío. La gente trabaja con chaquetas puestas, el ritmo de trabajo disminuye, y la factura de energía aumenta debido al calor que no llega a donde realmente se necesita. Una chimenea eléctrica montada en la pared resuelve este problema, ya que proporciona calor infrarrojo, de manera que el cuerpo lo siente directamente, de forma inmediata y en el lugar exacto donde se necesita.
Lo que hemos creado y por qué es importante
Hemos diseñado este calentador eléctrico con un elemento de infrarrojos de onda corta que genera calor radiante, no solo aire caliente. La energía se distribuye hacia afuera, calentando a las personas, los equipos y las superficies con las que entran en contacto. La unidad se instala en lo alto de una pared, orientándola hacia abajo para que el calor llegue al lugar donde uno está trabajando. La potencia del calentador es adecuada para espacios grandes con techos altos: generalmente entre 3 kW y 6 kW. Funciona con circuitos eléctricos estándar de 240 V, por lo que su instalación es sencilla. Un termostato integrado mantiene la temperatura estable, y una rejilla protectora evita cualquier riesgo relacionado con la seguridad.
Por qué este enfoque funciona en un almacén
En un almacén, lo que se necesita es calor a nivel de las personas, no un sistema de calefacción que solo caliente el techo. El calor infrarrojo mantiene la comodidad en el lugar adecuado: en el suelo. De esta manera, las personas pueden trabajar con mayor agilidad, y las interrupciones causadas por el frío desaparecen. Como el calor se dirige a las zonas realmente ocupadas, no hay necesidad de calentar pasillos vacíos. Esto reduce el consumo de energía, especialmente durante las temporadas intermedias o en turnos nocturnos. Además, al ser una unidad montada en la pared, no ocupa espacio en el suelo, evitando así que los calentadores voluminosos interfieran con las operaciones de carga y descarga.
Los detalles prácticos que marcan la diferencia
La instalación es simple, pero la ubicación es crucial. La unidad debe instalarse lo suficientemente alta como para dejar paso al tráfico y a los equipos, y luego debe orientarse hacia las estaciones de trabajo y las puertas. No se debe dirigir directamente hacia los productos delicados, ya que podrían secarse. También es importante mantener la lente limpia para que la potencia del calor sea constante. Para obtener mejores resultados, se recomienda combinar esta unidad con aislamiento adecuado y sistemas de control de corrientes de aire. Se trata de un sistema de calefacción localizada, por lo que es mejor planificar su uso por zonas, en lugar de intentar calentar todo el almacén con una sola unidad.