
¿Por qué el infrarrojo es la clave para una fábrica inteligente?
Si está planeando crear una fábrica inteligente para la Industria 4.0, seguramente ya se habrá dado cuenta de que los métodos tradicionales de control del calor ya no son suficientes. Esos hornos gigantes de convección… son lentos, ocupan demasiado espacio y funcionan de manera deficiente. Es frustrante.
Por eso optamos por sistemas de infrarrojos de alta eficiencia. En lugar de desperdiciar tiempo calentando todo el aire en una cámara enorme, los sistemas de infrarrojos envían calor directamente al sustrato. Es más rápido y eficiente, y además, su factura de energía disminuirá.
Haciendo que el hardware sea realmente “inteligente”
Una fábrica no es realmente “inteligente” solo porque tenga un nombre sofisticado. Lo importante son los datos.
Lo bueno de los arrays de infrarrojos modernos es que pueden interactuar con otros dispositivos. Los conectamos a controladores PLC y sistemas PID, para que el calor se distribuya uniformemente sobre la oblea o el panel. Puede monitorear el consumo de energía y las temperaturas de la superficie en tiempo real.
Y aquí está lo mejor: si necesita aumentar la velocidad de producción, las lámparas reaccionan al instante. No hay necesidad de esperar un período de “calentamiento”. Puede comenzar a trabajar de inmediato.
Logrando la precisión adecuada
En el mundo de los semiconductores y pantallas, un pequeño error puede causar grandes problemas. La precisión es fundamental.
Con los sistemas de infrarrojos, puede elegir la longitud de onda adecuada: corta, media o larga, dependiendo de qué material va a tratar. Utilizamos arrays de calefacción por zonas para eliminar esos puntos fríos molestos. Como puede ajustar cada zona por separado, no tiene que preocuparse por que las piezas se deformen o se sequen de forma desigual. Simplemente funciona.
El inconveniente (el compromiso técnico)
Bueno, seamos realistas: existe un compromiso.
Cuando se concentra tanta potencia en un espacio pequeño, el sistema eléctrico se ve afectado. Se necesita mucha energía. Esto significa que el sistema de refrigeración debe ser perfecto.
Si los sistemas de extracción de aire o de agua refrigerada no pueden manejar tanto calor, los sensores sensibles se sobrecargarán y se activará un apagado automático. Es difícil solucionar este problema. Para estar tranquilos, generalmente sobredimensionamos la capacidad de refrigeración en un 15%. Esto sirve como medida de seguridad para evitar esos problemas.